Lo que estoy aprendiendo al construir Miks, mi asistente de IA

DIARIO DE CONSTRUCCIÓN · INTELIGENCIA ARTIFICIAL

MIKS: de responder mensajes a ayudar de verdad

Memoria · Conexiones · Permisos · Fiabilidad

Una experiencia real de Miguel Castañeda

En pocas palabras: Miks es mi asistente de IA, alojado en un servidor y conectado a Telegram. Mi aprendizaje principal es que su utilidad depende de conservar el contexto, tener conexiones fiables y definir qué puede hacer con autonomía.

Quería poder escribirle a mi asistente como le escribo a alguien del equipo. Pedirle un resumen, consultar algo o encargarle una tarea sin abrir cinco aplicaciones.

De ahí nace Miks: mi asistente de inteligencia artificial, alojado en un servidor y con el que interactúo a través de Telegram.

Pero entre conseguir que responda un mensaje y conseguir que sea útil cada día hay bastante trabajo. Y esa es la parte que quiero compartir: lo que estoy aprendiendo mientras lo construyo y lo uso de verdad.

Una respuesta inteligente no basta

Al principio es fácil centrarse en el modelo. Qué versión utiliza, cuál razona mejor o si merece la pena actualizarlo.

En mi caso, las preguntas más importantes han terminado siendo otras: ¿responde cuando lo necesito? ¿Conserva el contexto? ¿Puede consultar la información correcta? ¿Me avisa si una tarea falla?

Miks tiene tareas como el briefing de la mañana y conexiones con el correo. También hemos trabajado su voz y un panel para consultar su operativa. Cada pieza añade posibilidades, pero también algo que hay que comprobar y mantener.

La memoria es lo que más me importa proteger

Una de mis condiciones durante este proceso ha sido muy clara: podemos mejorar el asistente, pero quiero preservar su memoria y su historial.

No quiero volver a explicarle todo cada vez que cambiamos una configuración. Tampoco quiero que una actualización convierta una mejora en una tarde recuperando información.

Por eso prefiero avanzar de uno en uno: entender qué vamos a cambiar, conservar una copia de lo necesario y comprobar después que las tareas habituales siguen funcionando.

Para mí, un asistente útil debe distinguir entre una conversación puntual y la información que merece conservar: preferencias, proyectos, decisiones y procedimientos. Guardarlo todo sin orden tampoco equivale a recordar bien.

Cuando deja de responder, hay que mirar más allá del chat

Hemos tenido momentos en los que Miks enviaba mensajes programados, pero no respondía a lo que yo le escribía. También han aparecido errores de autenticación y avisos por falta de espacio en el servidor.

Eso me ha servido para entender algo: recibir un mensaje automático no demuestra que todo el sistema esté funcionando correctamente.

Hay que comprobar el recorrido completo. Que llegue el mensaje, que el asistente pueda procesarlo, que sus conexiones estén disponibles y que la respuesta vuelva al chat.

Mi criterio ahora es sencillo: después de un cambio, probar una interacción real. Un indicador verde ayuda, pero necesito ver que puedo utilizar el asistente.

Los permisos también forman parte de la experiencia

Otro aprendizaje ha sido encontrar el equilibrio entre autonomía y control. Si el asistente pide permiso para todo, termino pendiente de autorizar cada paso. Si actúa demasiado por su cuenta, pierdo visibilidad sobre lo que está haciendo.

El criterio que quiero aplicar es distinguir las consultas de las acciones con consecuencias. Preparar un borrador no es lo mismo que publicarlo. Revisar el correo no es lo mismo que enviar una respuesta. Identificar archivos prescindibles no es lo mismo que eliminarlos.

Cuanto más claras estén esas reglas, más fácil resulta delegar sin estar vigilando cada movimiento.

Empezaría por una tarea concreta

Si hoy tuviera que empezar otra vez, elegiría una sola tarea que se repita y que pueda evaluar fácilmente. Por ejemplo, un briefing con la información que necesito al comenzar el día.

Antes de añadir más funciones, definiría:

  • Qué información debe consultar.
  • Qué debe incluir el resultado y qué puede omitir.
  • A qué hora y por qué canal debe llegar.
  • Qué debe hacer si le falta información.
  • Qué acciones requieren mi aprobación.

Después lo usaría varios días para detectar lo que sobra, lo que falta y lo que falla. Ese uso real aporta más que una lista enorme de funciones pendientes.

Lo siguiente: convertir la experiencia en contenido útil

Precisamente este artículo forma parte del siguiente paso: transformar lo que estoy probando y aprendiendo en contenido que pueda compartir con regularidad.

El flujo que estoy preparando es sencillo: elegir un tema de mi trabajo real, crear un borrador, revisarlo y publicarlo. Después, adaptar lo esencial para la newsletter.

Mi objetivo con Miks es que me ayude a trabajar con más continuidad y menos tareas dispersas. Sigue siendo un proyecto en evolución, y quiero enseñar tanto las mejoras como los problemas que aparecen por el camino.

Si pudieras delegar una sola tarea repetitiva esta semana, ¿cuál elegirías? Esa es una buena pregunta para empezar a diseñar tu propio asistente.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Miks?

Es mi asistente de inteligencia artificial, alojado en un servidor y con Telegram como canal de interacción. Lo estoy desarrollando para ayudarme con tareas recurrentes y consultas de trabajo.

¿Por dónde empezaría con un asistente de IA?

Por una tarea concreta, como un briefing diario, definiendo sus fuentes de información, el resultado esperado y cómo comprobar si funciona.

¿Debe actuar sin pedir permiso?

Depende de la acción. Mi criterio es permitir consultas y preparación de borradores, y mantener aprobación para acciones como publicar, enviar mensajes o eliminar archivos.

Seguimos construyendo.
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